Y puedo decir que muchos lectores estás a mi favor.

Muchas veces perdemos saliva, tiempo y hasta la educación tratando mal a quien nos ha fallado o nos ha hecho daño. Es natural, que nos duela un engaño o traición, de saber que muchas veces esa persona formó parte importante de nuestro interior, que pudimos haberlo dado todo e incluso quitarnos el pan de la boca por verle a esa otra persona feliz.

Pero no, quien no vale la pena sencillamente que no la dé y lo mejor para esto más que cualquier ofensa o discusión es no tratarle y serle indiferente como si nada hubiese pasado, aunque por dentro nos carcoma el mal humor.

El mejor castigo para alguien que entro de buena manera a nuestra vida y salió de la peor, es ignorarle por completo, aplicar eso que llaman la ley del hielo y fingir que nada paso; las cosas se sacan de raíz sin dar mucha explicación.

No hay porque darle vueltas al asunto cuando en el fondo sabemos que la relación se echó a perder, cuando sabes que te fallaron y que no hay mucho que arreglar. Si alguien sale de tu vida es porque alguien mejor vendrá. No es necesario entonces perder la educación, lo que nos enseñaron si son no hablar responderemos a todo y de la mejor manera aunque por dentro nos carcoma la ira, ignorar amigos, ignorar al que una vez formo parte de nuestra vida pero se empeñó en salir de la peor forma.

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