“Yo soy la mejor”, una frase que deberíamos repetirnos una y otra vez, cada vez que nos sintamos por debajo de las demás, sobre todo de esas a las que creemos es nuestra competencia.

Y es que no nos podemos mentir, cada una de nosotras lleva dentro ese chip de creerse más o menos que esa otra mujer que estuvo o está en la vida de algún novio o ex; sí es un asunto de competencia aunque en público no lo queramos reconocer, incluso aunque nos moleste colocar en un pedestal al tipo que nos hizo congeniar.

 

Es completamente natural, y no debemos sentirnos mal por ello; saber que tú, sí tu; saber que eres mejor que esa otra mujer, que todos tus atributos y virtudes pisotean a las de esa otra mujer, que no es solamente el físico si no tu personalidad, y es que en el fondo esa esencia que llevas dentro te convierte en alguien completamente diferente y muy especial.

Aunque no compitamos por la carne de un mortal, existe eso por dentro que nos empuja a ser mejor; no podemos negar que lo primero que sale en todo este tema es nuestra apariencia física, la que sin importan los genes o la herencia nos empeñamos en resaltar, y es que al fin y al cabo somos mujeres que más que luchar por si mismas siempre estamos en una constante competencia con las demás.

Así que no te sientas mal por competir, al contrario. Estas en todo tu derecho de verte mejor que el resto y resaltar por tu interior, el físico es pasajero aunque sabes que eres hermosa.

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